A diferencia de la esclerosis química el láser es capaz de inducir en respuesta al daño térmico de la dermis, dos proteínas encargadas de la reparación de los tejidos: Heat Shock Protein 70 (HSP 70) y Factor de Crecimiento Tisular 2 (GFT2).

Fotoesclerosis

Estas sustancias provocan la puesta en marcha de fenómenos tisulares con reabsorción de los tejidos dañados. Es decir, la vena destruida se reabsorbe.

Con ellos se produce una reparación de la dermis más profunda y es menos probable la recanalización de la vena, como sucede en la esclerosis química.

En el caso de las venas hay además que tener en cuenta que los láseres disparan al color rojo de la sangre, es decir, a la hemoglobina contenida dentro de los glóbulos rojos y que éstos, al calentarse, producirán el daño térmico en la pared de la vena induciendo su coagulación y posterior fibrosis.

Fotoesclerosis

De ahí el nombre de “fotoesclerosis” (esclerosis inducida por luz).

La oferta actual del mercado con diferentes tipos de láseres, con mensajes publicitarios sobre su mayor o menor eficacia, puede producir confusión en el paciente y creemos que las siguientes explicaciones, aunque complejas y muy técnicas, pueden ayudar a tener un mejor concepto de la utilidad del láser en el campo de las varices.

 

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